El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, pidió a su par estadounidense, el secretario de Estado Marco Rubio, evacuar al personal diplomático de Estados Unidos desde Kiev, en medio de advertencias sobre nuevos ataques rusos contra la capital ucraniana.
Según informó la cancillería rusa, Lavrov comunicó oficialmente a Washington que las Fuerzas Armadas rusas continuarán realizando “ataques sistemáticos y constantes” contra instalaciones utilizadas por el Ejército ucraniano y centros de toma de decisiones en Kiev, como respuesta a los ataques atribuidos por Moscú al gobierno ucraniano contra civiles y objetivos en territorio ruso.
El jefe de la diplomacia rusa recordó además la recomendación emitida este lunes por Moscú para que Estados Unidos y otros países con representación diplomática en Kiev evacúen a su personal.
Durante la conversación, Lavrov también mencionó los acuerdos alcanzados en agosto de 2025 entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el mandatario estadounidense, Donald Trump. El canciller ruso afirmó que esos entendimientos “abrieron el camino a una solución sostenible a largo plazo basada en un equilibrio de intereses”, aunque acusó a las élites europeas y al gobierno ucraniano de intentar sabotearlos.
Ambos funcionarios abordaron además otros temas internacionales, entre ellos la crisis en el estrecho de Ormuz y la situación en Cuba. Moscú señaló que ambas partes ratificaron su disposición a seguir trabajando para normalizar el funcionamiento de las misiones diplomáticas rusas y estadounidenses.
Por su parte, el Departamento de Estado confirmó el diálogo entre Rubio y Lavrov e indicó que intercambiaron opiniones sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, las relaciones bilaterales y la situación en Irán, sin entregar más detalles.
Estados Unidos lleva meses intentando mediar un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania para poner fin a la guerra iniciada en febrero de 2022 tras la invasión ordenada por Putin. Sin embargo, las negociaciones permanecen estancadas, en parte por la tensión generada en Medio Oriente tras la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán.

