El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una suspensión de ataques contra Irán por un período de dos semanas, en lo que describió como un alto el fuego bilateral condicionado a la reapertura inmediata y segura del estrecho de Ormuz.
Según explicó, la decisión se adoptó tras conversaciones con autoridades de Pakistán, quienes solicitaron una pausa para facilitar negociaciones diplomáticas. Trump indicó que la medida dependerá de que Irán garantice la libre circulación por esta ruta estratégica, clave para el comercio global de petróleo y gas natural licuado.
El mandatario sostuvo que Estados Unidos ya cumplió sus objetivos militares y que existe un avance significativo hacia un acuerdo de paz duradero en Medio Oriente. En ese contexto, señaló que recibió una propuesta de diez puntos desde Teherán, la que calificó como una base viable para futuras negociaciones.
Horas antes del anuncio, Trump había advertido sobre una posible escalada mayor del conflicto si no se alcanzaba un entendimiento, incluyendo ataques a infraestructura energética iraní. Sin embargo, abrió la puerta a una solución diplomática, afirmando que el liderazgo iraní aún podía evitar un deterioro mayor.
Desde Islamabad, el gobierno pakistaní confirmó gestiones para promover una tregua temporal de dos semanas, planteando además la reapertura del estrecho de Ormuz como señal de buena voluntad. La propuesta busca generar condiciones para un diálogo más amplio entre las partes.
La reciente escalada en la región incluyó ataques contra instalaciones en territorio iraní y posteriores represalias contra objetivos vinculados a Estados Unidos e Israel en Medio Oriente. Como consecuencia, el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz se ha visto severamente afectado.
Esta situación ha impactado directamente en los mercados energéticos, con alzas en el precio internacional del petróleo, que en los últimos días ha superado los US$90 por barril ante la incertidumbre sobre el suministro global.

