El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, defendió su decisión de no sumarse de inmediato a los ataques contra Irán y afirmó que no estaba dispuesto a involucrar a su país en una guerra sin una base legal clara.
Durante una intervención en el Parlamento británico, Starmer respondió a las críticas formuladas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había expresado su “decepción” por la negativa inicial de Londres a autorizar el uso de la base aérea que ambos países gestionan en el archipiélago de Chagos para operaciones militares contra Irán.
“Lo que no estaba dispuesto a hacer el sábado era que el Reino Unido se uniera a una guerra, a menos que estuviera convencido de que había una base legal y un plan viable y bien pensado”, señaló el jefe de Gobierno ante las preguntas de la oposición.
Starmer explicó que las fuerzas británicas han estado desplegadas durante varias semanas en coordinación con Estados Unidos, especialmente en labores destinadas a proteger a ciudadanos estadounidenses en Oriente Próximo.
El primer ministro también defendió la vigencia de la histórica alianza entre Londres y Washington, conocida como la “relación especial”, término popularizado por Winston Churchill tras la Segunda Guerra Mundial.
“Compartir inteligencia cada día para mantener a nuestra gente a salvo. Esa es la ‘relación especial’ en acción”, afirmó Starmer. Asimismo, respondió a quienes cuestionan la postura británica señalando que “aferrarse a las últimas palabras del presidente Trump no define la relación especial entre ambos países”.
Las declaraciones se producen en medio de la creciente tensión internacional tras la ofensiva militar iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha reavivado el debate sobre la participación de los aliados occidentales en el conflicto.

